En el mundo de las emergencias médicas, cada segundo cuenta. Un paro cardíaco puede suceder de forma repentina y sin previo aviso, y en la mayoría de los casos, ocurre fuera de un hospital. Es en esos momentos cuando contar con un DEA desfibrilador y saber utilizarlo correctamente puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Aunque estos dispositivos están diseñados para ser intuitivos, la capacitación sigue siendo un elemento esencial para asegurar una respuesta rápida, segura y efectiva.
Tener acceso a un desfibrilador automático externo no es suficiente si las personas que lo rodean no saben cómo actuar. La preparación adecuada permite superar el miedo, reaccionar con decisión y utilizar el dispositivo de manera correcta, incluso en situaciones de alta tensión. La educación y la práctica salvan vidas, y entender el valor de la formación es tan importante como disponer del propio equipo.
¿Por qué es fundamental saber usar un DEA desfibrilador?
Aunque los DEA están diseñados para ser utilizados por personas sin conocimientos médicos, la capacitación permite que se aproveche al máximo su potencial. La principal razón por la que muchos testigos de una parada cardíaca no intervienen es por miedo a hacer algo mal. La formación ayuda a eliminar este temor.
Un curso básico enseña a identificar una parada cardiorrespiratoria, activar el sistema de emergencias, iniciar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) y usar el desfibrilador correctamente. Estos pasos, combinados, aumentan significativamente la tasa de supervivencia.
Además, en una situación crítica, el tiempo de reacción es clave. Cada minuto que pasa sin una descarga eléctrica adecuada reduce la posibilidad de supervivencia entre un 7 y un 10 %. Con capacitación previa, se puede actuar con mayor rapidez y eficacia.
Formación en primeros auxilios y reanimación cardiopulmonar
La capacitación para utilizar un DEA desfibrilador generalmente se integra dentro de un curso más amplio de primeros auxilios y RCP. Este tipo de formación incluye aspectos fundamentales como:
Evaluar la seguridad de la escena.
Verificar la conciencia y respiración de la víctima.
Activar el sistema de emergencia local.
Iniciar compresiones torácicas efectivas.
Aplicar el DEA tan pronto como esté disponible.
Los entrenamientos suelen ser prácticos, con simulaciones que permiten familiarizarse con la secuencia de actuación en tiempo real. Aprender con las manos es la mejor manera de interiorizar los pasos y reducir la ansiedad frente a una posible emergencia.
Capacitación accesible para todos los públicos
Una gran ventaja de los cursos para el uso del DEA desfibrilador es que están diseñados para ser accesibles a todo el público, sin importar la edad o experiencia previa. Estudiantes, trabajadores de oficina, entrenadores deportivos, personal de seguridad, vecinos de una comunidad e incluso adolescentes pueden beneficiarse de esta formación.
En muchos países, existen programas subvencionados por instituciones públicas o privadas que promueven la educación masiva en primeros auxilios. Incluso hay campañas que capacitan a escolares desde edades tempranas para que crezcan sabiendo cómo salvar una vida.
También hay formatos online, combinados con talleres presenciales, que permiten aprender desde casa y practicar después en una sesión práctica. El objetivo es lograr que cada vez más personas se sientan seguras y preparadas para usar un DEA desfibrilador cuando sea necesario.
Normativas y certificaciones
En algunos países, la instalación de desfibriladores en lugares públicos o privados viene acompañada de normativas que exigen la capacitación del personal responsable. Estas leyes buscan garantizar que el equipo esté disponible y sea útil en manos de personas entrenadas.
Existen organismos oficiales que ofrecen certificaciones válidas por períodos determinados (por ejemplo, dos años), tras los cuales se recomienda renovar los conocimientos. Algunas organizaciones también ofrecen acreditaciones reconocidas internacionalmente, lo que puede ser útil en entornos laborales o educativos.
La normativa no solo busca cumplir con requisitos legales, sino fomentar una cultura de prevención y acción inmediata ante situaciones de paro cardíaco.
Entrenamiento específico para diferentes entornos
La capacitación también puede adaptarse al entorno donde se encuentra el DEA desfibrilador. No es lo mismo actuar en un gimnasio con personal joven y activo que en una residencia de adultos mayores, una escuela infantil o una planta industrial.
Por eso, muchas formaciones incluyen ejemplos y simulaciones acordes al lugar donde se instalará el equipo. Esto permite a los participantes visualizar cómo actuar en su propio entorno, identificar obstáculos y establecer protocolos de actuación específicos para su espacio.
Algunas organizaciones implementan también simulacros periódicos para mantener frescos los conocimientos adquiridos y comprobar que el equipo está correctamente ubicado y en buen estado.
Beneficios adicionales de la capacitación
Además de la capacidad de salvar vidas, formarse en el uso del DEA trae consigo otros beneficios que fortalecen a la comunidad y mejoran la calidad de vida.
Empoderamiento: las personas entrenadas se sienten más seguras, confiadas y capaces de actuar.
Trabajo en equipo: en una emergencia, actuar de forma coordinada es clave. La formación promueve la colaboración y asignación de tareas.
Reducción del pánico: quienes han practicado una y otra vez cómo intervenir, manejan mejor el estrés del momento.
Cultura de prevención: aprender primeros auxilios motiva a las personas a cuidar su salud y la de los demás.
En el ámbito laboral, capacitar al personal en el uso del desfibrilador también tiene efectos positivos sobre la percepción del entorno de trabajo, y puede reducir los tiempos de respuesta ante accidentes o eventos médicos inesperados.
¿Cada cuánto tiempo debe renovarse la formación?
Aunque el uso del DEA no cambia radicalmente, se recomienda renovar la formación cada cierto tiempo. Las técnicas de RCP evolucionan, los protocolos pueden actualizarse, y la práctica regular mantiene activos los reflejos aprendidos.
Generalmente, las certificaciones tienen una validez de uno o dos años, dependiendo del país y del proveedor del curso. También se sugiere hacer sesiones de reciclaje o actualización si se instala un nuevo modelo de DEA o si se producen cambios en el equipo habitual.
No se trata solo de recordar los pasos, sino de afianzar la confianza y reforzar la capacidad de actuar bajo presión.
Fomentar la formación como parte de la cultura colectiva
Más allá del cumplimiento normativo o la preparación individual, la formación en el uso del DEA desfibrilador debe formar parte de una cultura colectiva orientada al cuidado mutuo. Promover talleres en comunidades, colegios, centros deportivos o empresas es una forma de proteger a todos los que forman parte del entorno.
Las organizaciones que apuestan por capacitar a sus equipos demuestran compromiso con la vida y la seguridad. Las familias que se instruyen juntas, fortalecen sus vínculos y se preparan para enfrentar situaciones difíciles con herramientas reales.
Cada persona que aprende a utilizar un desfibrilador es un eslabón más en la cadena de supervivencia. Cuantas más personas sepan actuar, mayores serán las probabilidades de que alguien pueda recibir ayuda a tiempo.
